Presupuesto cerrado
Antes de comenzar cualquier encargo, el despacho estudia la documentación que aporta el cliente y le remite por escrito un presupuesto cerrado que delimita el objeto del trabajo, el documento que se entregará, el plazo y el importe. Esa valoración inicial no tiene coste. No se factura por horas ni se amplía el objeto del encargo sin que el cliente lo conozca y lo acepte de antemano. Cuando el asunto requiere la intervención de un especialista científico, su alcance y su coste figuran por separado en el mismo presupuesto. Esta forma de trabajar no es una promesa aislada: es la razón por la que cada área de trabajo especifica desde el principio qué documento se entrega y en qué plazo.